lunes 30 de agosto de 2010

Creando una nueva entrada con palabras

La musica suena igual en todas partes, y los acentos en las palabras tienen que ser denotados con tildes, enfasis en la musicalidad de la palabra. No puedo por la lejania del tiempo, explicar correctamente con los signos ortograficos correspondientes /los ya mencionados/. En resumidas cuentas, lo unico que importa es el amor y el amor propio, si no te aceptes mas quieres, menos quieres y complejos adquieres.

jueves 17 de junio de 2010

Al destino

Cogiendo el cáliz de la salvación, sobre mis sesos, soporto la decisión, tán indeciso.

Con el ánimo aturdido, poniendo la marcha incidido, trato de trotar acérrimo y encogido. Quan fealdad proponiendo vino, asqueroso destino.

lunes 7 de junio de 2010

De la familia y el tabaco. Tiempo de tránsito.

Mis padres quieren que abandone el lugar donde he permanecido toda mi vida por ser un homcida de sus sentimientos, por poseer su bondad y oportunidades y destrozarlas.
No hay más fuerza para el camino, están apagados; me lo he ganado.
En el dia en que visitaré al psicólogo de drogadictos determinaré mi futuro.
No puedo gastar más cartuchos, fui osado al dejar a mi madré atrás para fumar, despreciable. Me puede el vicio, la maldita adicción; la conclusión que obtengo es: he de cambiar de repente, sin avisar; desinteresadamente por complacer a mis padres.
Terminaré de actuar como parásito; activo en las labores domésticas hasta que vislumbre el dinero del oficio. El puesto de trabajo de este verano ha de ser para darle una patada a la tropa de maleantes que vagan por las plazas. Donde todo lo que transcurre es bondadoso y saludable, el demonio se instala azotando el clima.
Mi comportamiento es deplorable: estar y disgustar. ¿Dónde las ganas de triunfar? De ser legal por una mísera vez en mi existencia y demostrar lo que valgo. No hay sitio en dos familias tradicionales para un delincuente de pureza. El reto que afronto es personal e intransferible, me lo guardo adentro.
Un padre diabético que tiene como pasión las motocicletas, con la descendencia frustrada por un invitado de excepción: el tabaco. Mi vida por la borda por la droga (no tiene otro apelativo); a fecha hoy, soy consumidor frecuente de la sustancia arrebatadora de dinero e ilusión. Mi vocación no es morirme inhalando un humo denso placentero. ¡A la mierda! He dicho se acabó. No recuerdo con exactitud el comiendo, sin embargo, el final lo tengo en mis manos; llevo teniéndolo entre manos ya años; ¿resultado? Aumento en la dosis y rotura con la moralidad. Decido no terminar ni matar más espiritualmente a mis queridos familiares.
Las ilusiones que he podido experimentar colocado me inducían a seguir haciéndolo, ánimos que conllevan una sucia rutina. He sido creado para destacar en lo que me gusta, acabé por coronarme caballero fumador. Soy un señor o eso pretendo alcanzar, ¿por qué no progresar? Es obvio, por escrito y por pasiva, que en estos tres años de vacaciones las mejores sensaciones vividas vinieron servidas por lo correcto. Saber comportarme, saber estar con quien me quiere. Ser como ellos quieren que me forme con total libertad de elección; el yugo atado por canalla.
La religión tiene importancia en mi desintoxicación. Creo en el Señor y sus misterios, mi fe es ciega para él y sus enseñanzas (ciega y distintiva). Te he fallado al estilo santísima trinidad; un error que envuelve a tres grupos: mi familia, los que han caído y fueron dignos de nombre y el llamado Héctor Martínez.
Mi imagen se está emborronando y por lo que he podido observar en los comentarios de las personas del exterior - las que me conocen -, coincido con sus juicios en cuanto que soy egoísta. Particularmente lo he sido de manera crítica, añadiendo al embolado la puta droga; se han mezclado los días formando un recuerdo triste de esa vivencia, una mezcolanza, el único orgullo es haber sido querido por una mujer.
Cuando tenga ganas de mancillar mis amados pulmones pensaré en su salud; si pretendo tomar objetos con el fin de volar, me mantendré firme en la tierra.¡En los sueños soy el que lo dirij; no más falsos testimonios. Mi palabra como escritor está tambaleándose entre la vida y la muerte, la capacidad de creación de arte. Está en mi mente descubrir nuevos episodios que me reporten cosas limpias, el orden está implícito en mi caraácter. Escribir, el cine , los libros; los desafíos al cerebro, el deporte, la cultura, las relaciones verdaderas sociales; las mujeres en su auténtica plenitud, ser un caballero, el periódico; la publicación de uno de tantos libros por escribir, la independencia, convertirme en el oficio futurible honestamente. Pongo de manifiesto mi total desaprobación con respecto a hechos pasados, y juro solemnemente que voy a luchar por mi porvenir. Desconozco múltiples objetos, gente y emociones que seguro me producirán placer, ¡o tan sólo una sonrisa! No soy una víctima que se arrollida aflijida, soy un hombre con cerebro, brazos y piernas; moverse por el sendero acertado es el camino.
Mi cuerpo físico ha sido entrenado de forma descuidada, por defecto del viaje. En veinticuatro horas se puede inventar mucho, ya lo creo que sí. ¿Estoy dispuesto?, ¿soy fuerte?, ¿creo en mí actuando para conseguir metas? Sí.

viernes 4 de junio de 2010

El necesitado

Había tenido una vida demasiado dura para ser verdad dentro de una sociedad moderna y avanzada; su trabajo era irónico, cómico, pues limpiaba y ensuciaba. Su paga era una ridiculez que recibía por insistencia y cara de piedra; decíales: -Venga hombre –hablándoles de usted-, dóneme una limosna para comer, ¡<> la vieja!
Efectivamente la vieja era una señora mayor de aspecto llamativo, con los rasgos pronunciados: una nariz portentosa con los orificios abiertos por la planta de la cocaína; arrugas que envejecían el rostro de un cuerpo que sirvió como modelo; uñas largas en los dedos escogidos y recortadas a la perfección en los despechados.
Entre sus características intrínsecas destacaban la rectitud propia de la Alemania nazi, la locura provocada por el alcoholismo y la pesadez; así es, la vieja era una mujer insistente con sus pensamientos sin fundamento. En ocasiones podías encontrarla hablando sola sobre el dinero y antiguas deudas que no fueron saldadas a su favor, otras veces, te hacía partícipe de sus problemas fiduciarios, sacándote de tus casillas.
La relación que mantenían el necesitado y la vieja era de simbiosis, aunque la vieja creía estar explotando al necesitado ofreciéndole cobijo en su oscura morada, a cambio de unos litros de cerveza y sangre de Cristo al día. Se conformaba con saciar su sed a base de C,H, y O; estas tres letras debidamente estructuradas le reconfortaban e implantaban una sonrisa de clínica dental en su estropeada faz.
Los cambios drásticos de humor que sufría la senil afectaban al sumiso necesitado, que hacía oídos sordos con odio; sin embargo, éste no era un santo. Su oficio, además de lo mencionado, era el trapicheo –la venta de cualquier cosa a cambio de un módico precio-. Dentro de sus virtudes mercantiles brillaban la pobreza y la mentira, era un patriota con dos pelotas que jugaba a ser un gánster de poca monta.
Su círculo de amistades lo componían un compendio de criminales pueblerinos entrenados en la astucia callejera, quienes eran míseros como él y consumidores de sustancias prohibidas. No le hablaras al necesitado de cosas que no fuesen divertirse a costa de los demás, sus esbirros pensaba, que le suministraban vasos refrescantes con un toque paralizante. Cabe mencionar entre sus fechorías los proyectos de paliza contra los ciudadanos que despreciaban, las fiestas venideras que se presentan ingentes con ritmos frenéticos; canciones ensayadas en tugurios del diablo con la voz de la derrota –tal y como ellos expresan-. Un orgullo desmesurado que sólo retroalimenta a ese orgullo y los hace más capaces para maltratar.
Las personas que pasan más tiempo en la calle que en el hogar, se embrutecen y contaminan de gritos; peleas, cuchicheos críticos, más un sinfín de corrupción moral.
El necesitado y la vieja vivirán como siempre (porque es justo lo que pretenden y está al alcance de sus manos), esperando que la vida les de la estocada que merecen, por tantas faltas de respeto y consideración. Mis más profundos deseos de que la claridad invada sus cabezas de chorlito.

miércoles 3 de marzo de 2010

efímero

El transcurso de los días toca su fin, con una llamada que lo hacía desde hace algún tiempo y que se acrecenta con la pérdida de la esperanza del amor; si no, no encuentro más que mi camino espiritual que se separa del cuerpo material. ¿Por qué habría de temer a reducir mis tentaciones a cero? He terminado por la corrupción de los hombres destruido de malas acciones, de indiferencia y de acusaciones indignas.
No espero ya nada de los que poblan la Tierra, y ellos son los gobernadores. Me esfumaré de su mandato y espero que dejen a las bestias tranquilas, más perfectos que los que tanto creen razonar.

lunes 22 de febrero de 2010

Momento de satisfacción tras su opuesto contrario

Me despierto sin muchas ganas de ir a trabajar, cuando de pronto encuentro un mensaje que me abre el apetito de volver a ser un burócrata.
Una noticia que llega desde la Torrevieja vecina por la avenida de la comunicación electrónica, y me hace despertar, sentirme especial por lo que su contenido representa para mí.
Era una nueva olvidada, y pese a que el contenido no es detonante ni revelador, son palabras de una persona que despierta mi vitalidad. Ayer mismo escribí una pequeña epístola en papel de libro color crudo, y después me detuve para ser consciente de que probablemente no llegaría a su destinatario; hoy, tengo deseos de enviarla y que la chica lea su contenido.
Es una emoción que recorre mi cuerpo, un cosquilleo atravesando el sistema nervioso desde abajo hacia arriba; una sonrisa permanente, olvido de preocupaciones.
Gracias por ese buen momento, no sabía que podía volver a existir.
Espero impaciente volver a vivir algo así.

lunes 11 de enero de 2010

El masajeador de neuronas

Es un instrumento compuesto por una varilla de metal de un centímetro de grosor aproximadamente. Su cabezal lo forma un tridente –que se escinde en tres más-; doce filamentos de aluminio terminados majestuosamente de forma ovalada, para servir de pomada; de cura corporal y de repuesto neuronal y cerebral.
¡Oiga, qué ha hecho con mi cabeza; dónde está lo que yo tenía antes y por qué me dais éxtasis en masaje!, pues drogadicto mi madre dijo: ¡no debes ser!
El cabello cobra vigor sin temor y con viveza; amasando está el masajeador. En todas direcciones cada pelo descubre nuevos puntos de vista; a veces, conoce a otros colegas; otras, se encuentra con los mismo vecinos de siempre –esto depende de la dirección, posición e inclinación-.
En definitiva, la octava maravilla.