Mis padres quieren que abandone el lugar donde he permanecido toda mi vida por ser un homcida de sus sentimientos, por poseer su bondad y oportunidades y destrozarlas.
No hay más fuerza para el camino, están apagados; me lo he ganado.
En el dia en que visitaré al psicólogo de drogadictos determinaré mi futuro.
No puedo gastar más cartuchos, fui osado al dejar a mi madré atrás para fumar, despreciable. Me puede el vicio, la maldita adicción; la conclusión que obtengo es: he de cambiar de repente, sin avisar; desinteresadamente por complacer a mis padres.
Terminaré de actuar como parásito; activo en las labores domésticas hasta que vislumbre el dinero del oficio. El puesto de trabajo de este verano ha de ser para darle una patada a la tropa de maleantes que vagan por las plazas. Donde todo lo que transcurre es bondadoso y saludable, el demonio se instala azotando el clima.
Mi comportamiento es deplorable: estar y disgustar. ¿Dónde las ganas de triunfar? De ser legal por una mísera vez en mi existencia y demostrar lo que valgo. No hay sitio en dos familias tradicionales para un delincuente de pureza. El reto que afronto es personal e intransferible, me lo guardo adentro.
Un padre diabético que tiene como pasión las motocicletas, con la descendencia frustrada por un invitado de excepción: el tabaco. Mi vida por la borda por la droga (no tiene otro apelativo); a fecha hoy, soy consumidor frecuente de la sustancia arrebatadora de dinero e ilusión. Mi vocación no es morirme inhalando un humo denso placentero. ¡A la mierda! He dicho se acabó. No recuerdo con exactitud el comiendo, sin embargo, el final lo tengo en mis manos; llevo teniéndolo entre manos ya años; ¿resultado? Aumento en la dosis y rotura con la moralidad. Decido no terminar ni matar más espiritualmente a mis queridos familiares.
Las ilusiones que he podido experimentar colocado me inducían a seguir haciéndolo, ánimos que conllevan una sucia rutina. He sido creado para destacar en lo que me gusta, acabé por coronarme caballero fumador. Soy un señor o eso pretendo alcanzar, ¿por qué no progresar? Es obvio, por escrito y por pasiva, que en estos tres años de vacaciones las mejores sensaciones vividas vinieron servidas por lo correcto. Saber comportarme, saber estar con quien me quiere. Ser como ellos quieren que me forme con total libertad de elección; el yugo atado por canalla.
La religión tiene importancia en mi desintoxicación. Creo en el Señor y sus misterios, mi fe es ciega para él y sus enseñanzas (ciega y distintiva). Te he fallado al estilo santísima trinidad; un error que envuelve a tres grupos: mi familia, los que han caído y fueron dignos de nombre y el llamado Héctor Martínez.
Mi imagen se está emborronando y por lo que he podido observar en los comentarios de las personas del exterior - las que me conocen -, coincido con sus juicios en cuanto que soy egoísta. Particularmente lo he sido de manera crítica, añadiendo al embolado la puta droga; se han mezclado los días formando un recuerdo triste de esa vivencia, una mezcolanza, el único orgullo es haber sido querido por una mujer.
Cuando tenga ganas de mancillar mis amados pulmones pensaré en su salud; si pretendo tomar objetos con el fin de volar, me mantendré firme en la tierra.¡En los sueños soy el que lo dirij; no más falsos testimonios. Mi palabra como escritor está tambaleándose entre la vida y la muerte, la capacidad de creación de arte. Está en mi mente descubrir nuevos episodios que me reporten cosas limpias, el orden está implícito en mi caraácter. Escribir, el cine , los libros; los desafíos al cerebro, el deporte, la cultura, las relaciones verdaderas sociales; las mujeres en su auténtica plenitud, ser un caballero, el periódico; la publicación de uno de tantos libros por escribir, la independencia, convertirme en el oficio futurible honestamente. Pongo de manifiesto mi total desaprobación con respecto a hechos pasados, y juro solemnemente que voy a luchar por mi porvenir. Desconozco múltiples objetos, gente y emociones que seguro me producirán placer, ¡o tan sólo una sonrisa! No soy una víctima que se arrollida aflijida, soy un hombre con cerebro, brazos y piernas; moverse por el sendero acertado es el camino.
Mi cuerpo físico ha sido entrenado de forma descuidada, por defecto del viaje. En veinticuatro horas se puede inventar mucho, ya lo creo que sí. ¿Estoy dispuesto?, ¿soy fuerte?, ¿creo en mí actuando para conseguir metas? Sí.
lunes 7 de junio de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada